Saliendo del Armario: Buscando Gestante desde España
- Robin King
- 20 abr
- 3 min de lectura
Actualizado: 26 abr
Elias and Maialen: Nuestra historia

Buscando Gestante desde España
Nadie al comienzo piensa que para convertirse en padre o madre vaya a tener dificultades. Pero cuando descrubrimos que no podríamos tener hijos/as por motivos de salud, no supimos cómo empezar con toda esta historia. Un día mientras conducía al trabajo, escuché una entrevista a un periodista conocido que él y su marido habían tenido dos hijos mediante la práctica de la gestación subrogada. Sinceramente, la idea de estar buscando una gestante desde España que pudiera tener el bebé por nosotros lo veía casi imposible; por ese motivo contacté con él y gracias a su información pudimos empezar con este viaje por el cual estaremos para siempre agradecidos.
A continuación os contamos nuestra historia de cómo encontramos una gestante desde España y nos convertimos en padres/madres por primera vez . . .
Después de varios intentos fallidos, el 13 de septiembre del año 2021 es cuando nos dicen que Elizabeth, nuestra gestante, quedó embarazada de uno de los dos embriones que habíamos creado allá por el año 2019. Nuestra alegría contenida no dejaba de ser alegría, pero las experiencias pasadas nos hacían ser cautos e ir partido a partido.
Las primeras semanas transcurrieron con el nerviosismo que requería el momento y contactando casi a diario con Elizabeth; si tardaba más de diez minutos en responder la paranoia inundaba nuestras mentes y siempre empezábamos a pensar lo peor. Afortunadamente todo transcurrió con mucha normalidad, la comunicación era constante (una o dos veces por semana) y cada mes aproximadamente hacíamos una videollamada. Ya a principios de octubre, gracias a una oferta en una compañía de vuelo, cogimos los vuelos de ida (solo de ida) para el 23 de abril; la fecha prevista de parto era para el 12 de mayo pero, siempre es aconsejable viajar con dos o tres semanas de antelación y así evitar imprevistos.
Pasaron los meses y llegamos a abril con muchos nervios y excitación por lo que nos venía. Aunque durante todo el embarazo no hubo ningún problema, en la última ecografía surgió la primera traba del trayecto, a Elizabeth le detectaron signos de preeclampsia (tensión alta lo que reduce el flujo sanguíneo a la placenta, causando falta de oxígeno) y el parto se tuvo que adelantar a la semana 37, esto es, tres semanas antes de lo previsto. ¿Sabéis cuál fue la fecha en la que le iban a provocar el parto? Sí, habéis acertado. La fecha elegida fue el 23 de abril, el día de nuestro viaje escogido allá por el mes de octubre.
Después de algunas vacilaciones respecto a si debíamos adelantar nuestro viaje o no, tomando todos los aspectos en cuenta decidimos mantener el día y volar el mismo día del parto. Previamente lo hablamos con Elizabeth y la decisión se tomó por acuerdo de las dos partes. El vuelo Madrid-Barcelona-San Francisco, fue una pesadilla en toda regla. Nada más llegar a Barcelona recibimos un mensaje de la compañía en el que nos indicaba que el vuelo Barcelona-San Francisco había sido cancelado por problemas técnicos. Tuvimos que esperar hasta el 27 de abril para poder volar. Fueron razones insuficientes para nuestra compañía decirles que estábamos esperando un bebé y debíamos viajar lo antes posible. Obviamente el bebé nació cuando estábamos en Barcelona, el 24 de abril. Nosotros llegamos el 27 de abril (las aventuras de ese vuelo bien merecen otro artículo) y Elizabeth que para entonces ya estaba dada de alta, nos vino al aeropuerto junto con su marido y pudimos ir directos al hospital donde se encontraba nuestra hija.

Al llegar al hospital los nervios estaban a flor de piel y aunque Elizabeth ya se había encargado de mandarnos fotos del bebé, en los pasillos mientras nos dirigimos a la sala en el cual se encontraba nuestra hija nos íbamos preguntando, ¿qué aspecto tendrá?, ¿a quién se parecerá?, ¿estará bien?, etc. Nuestra sorpresa cuando llegamos a una sala especial donde había como media docena de bebés, es que nos entregaron a un bebé varón. -¿Pero nuestro bebé no era una chica?-, -Ups, perdonadme, va a ser que sí- Obviamente esto último no ocurrió pero una vez que salimos del hospital sí que hicimos bromas a ese respecto.

Así es como transcurrió nuestro primer viaje que nos acabó convirtiéndonos en padre y madre; gracias a la gestación subrogada pudimos cumplir un sueño y más aún, conocimos una realidad paralela a lo que se escucha en las televisiones y tertulias. Un entorno lleno de bondad, generosidad, honradez y sobre todo profesionalismo por parte de todas las personas que nos rodearon; abogados, médicos, enfermeras y en especial a nuestra gestante Elizabeth que nunca podremos olvidar lo que hizo por nosotros/as.


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